¿Cómo están hoy?
Ya pensaba, con lo lenta que soy leyendo, que no iba a poder hacer ninguna reseña en enero, pero haciendo diligencias una mañana, pasé rapidito por Librería Matilda y me traje a casa un librito de una escritora rusa cuyo nombre no se me hizo familiar para nada y no es sino hasta ahora, terminando de leer su novela corta, caigo en cuenta que es la misma autora de Suite Francesa.
La novela que vengo a reseñar me gustó mucho y me impresionó, sobre todo porque en 37 años de existencia, nunca había leído una historia que me hiciera imposible empatizar con algún personaje. Les estoy hablando de El Baile de Iréne Némirovsky.
¿Quién más cree que los rusos no decepcionan? Red Flag ... todos parecen tener un trauma bien fuueerrtteeee de la infancia.
Vamos a la reseña:
El Baile, en menos de cien páginas nos cuenta cómo es la vida de Antoinette Kampf, una francesita de 14 años, hija de nuevos ricos en la Francia de los años 20. Su padre, un judío converso al catolicismo, que no por brillante triunfa en los negocios sino por la conveniente caída de la bolsa; y su madre, una mujer que, a pesar de no tener ningún talento, inteligencia o fortuna, cree que merece una vida de alcurnia; tratan de encajar en este nuevo mundo finolis y ganar la aprobación de la aristocracia de París.
"... en lo más profundo de sí misma conservaba el sonido de una voz irritada que pasaba como una ráfaga sobre su cabeza, <<esta niña está todo el día pegada a mi falda...>>, <<¡me has vuelto a manchar el vestido con tus zapatos sucios! Vete a la esquina, así aprenderás, ¿me oyes? ¡Pequeña imbécil!"
Para ello, programan un baile pare el día 15 y se les ocurre (o más bien a Madmoizelle Kampf se le ocurre, porque ya les dije que no es muy inteligente) mandar las 200 invitaciones con una institutriz, Miss Betty, que ya ha demostrado estar 0% interesada en cumplir con sus funciones más básicas, entre ellas, enseñarle inglés y modales a Antoinette ... pero que, además, queda claro, no fue contratada de mensajera.
Ya sé, ya sé, dirán: "pero los primeros responsables en educar a una niña deben ser sus padres" y si, yo estoy de acuerdo, pero precisamente porque no son muy buenos padres, y quiero aclarar - ellos mismos tienen los modales de un primate - es que contratan los servicios de la institutriz y ya es el colmo no hacer bien el trabajo por el que te pagan. Sin embargo, que las invitaciones no lleguen a los Barones, Condesas, Duques y demás gente de la alta socialité, realmente no ocurre por malicia de Miss Betty, sino porque la muy fresca, por andar con las hormonas alborotadas, se las pasa a la chiquilla para sacársela de encima un rato. Y Antoniette, sueña ... no, no, no, corrijo ¡anhela! y envidia a la vez, vivir la vida emocionante de la adultez junto a un hombre que la admire, tal como la está viviendo su joven institutriz, enamorada de su amante.
Como dije ya, esta es un novelita corta, donde ningún personaje me cae bien ... pero no por eso me causa desapego. Más bien me me sedujo porque la inversión en el baile, la ignorancia de los planificadores, el silencio de Antoniette hasta llegado el día 15, lo que en verdad hizo con las invitaciones, promete cringe del bueno ... antes, durante y después de El Baile.
"Antoinette sonreía haciendo una suerte de esfuerzo cobarde y doloroso que distorsionaba penosamente sus facciones. A veces odiaba tanto a los adultos que habría querido matarlos, desfigurarlos, o bien patalear y gritar: <<No, dejadme en paz.>> Pero había temido a sus padres desde la más tierna infancia"
En definitiva, esta historia es sobre una pobre niña rica, vaya ... una SAD GIRL, que fue tratada como un cachorrito regalado en navidad, que sus dueños disfrutaron mientras fue chiquito y bonito, pero ya luego se convirtió en una especie de estorbo. Así que algunas consecuencias de sus acciones, algunos la entenderán como su venganza, otros lo verán como una simple travesura, pero yo más bien lo catalogo como un berrinche. Sea como fuere, al final de la noche de El Baile veremos cómo anda de turbia la psiquis de esta damita.
Full recomendada para quienes les gustan los personajes raros (yo ubico a Antoniette en la escala emo-romántica-suicida) y es que su lógica de procesamiento del ¿dolor? ¿trauma? no es simplemente inmaduro, sino un poco hormonal pasional, con un endiosamiento del concepto del amor y los hombres - pero ojo que no lo digo en tono feministe porque soy muy fan del género masculino - sino que seriamente me da grima que una cría de 14, sin internet ni alcohol, tenga la mente tan precoz.
Ahora bien, cuando se lee el análisis conjunto de la obra de Iréne Némirovsky (mí libro lo trae), descubro que fue bastante autobiográfica en sus libros, demostrando mucho rencor hacia la desnaturalizada que la parió. No la culpo. Vamos, que no creo que ninguna mujer tenga que poner a los hijos antes que a su hombre, pero ponerlos después o al final ... son otros cien pesos. Señoras, tantito respeto a la maternidad.
Interesantísimo y triste por demás, saber que fue publicada y premiada muchos años después de haber muerto de tifus en un campo de concentración alemán y que le tomó mucho tiempo a sus hijas abrir la maleta llena de cuadernos que dejó su padre a su cuidado, antes de éste irse él mismo a investigar la suerte de su esposa en Alemania. Este arranque de amor le mereció el paso directo a la cámara de gas.
Conclusión: fácil de leer y corta, buena opción para añadir al reto de Good Reads.
Gracias por leer.